Tres características sobre la crítica

Por: Druso Montenegro

Tal vez una palabra bastante recurrente en nuestros días: crítica. Hay que saber criticar un argumento, poder criticar un texto o adoptar una actitud crítica. Y aunque la definición de esta palabra (ya sea en la lingüística, filosofía o academia) tenga detrás de ella un sin número de debates. Creo que por lo menos podemos rescatar tres características fundamentales de cómo debe ser la crítica.

Existen dos autores los cuales son muy comúnmente asociados con la palabra “crítica”, los cuales ya sea por coincidencia o por casualidad, son de orígenes alemanes. El primero es el hombre de Konigsburgo, uno de los filósofos más importantes de la modernidad: Immanuel Kant. Kant es conocido popularmente por “Crítica de la razón pura” aunque también escribió “Crítica de la razón práctica” y “Crítica del juicio”. Lo que Michel Foucault pudo entender de la noción de crítica en Kant es que es la obediencia de la razón interna (propia) y que este proceso de los límites de la razón va antes de lo que se puede explorar del conocimiento y de la Ilustración ya definida por Kant con su máxima: ¡sapere aude! (atrévete a pensar). Adicionalmente la crítica para Kant está muy asociada al uso público de la razón y es un aspecto fundamental para la Ilustración.

El segundo autor es ya alguien que se podría decir que abusa de dicha palabra no solo en “Crítica de la filosofía del derecho de Hegel”, “Crítica al programa de Gotha” y “El Capital: Crítica a la Economía Política” Karl Marx hace un uso público de la razón al mostrar las contradicciones de dichas materias, sino también en: “Tesis sobre Feuerbach”, “La ideología alemana” y “La miseria de la filosofía” entre otras obras.

Es claro que Kant y Marx no comparten las mismas categorías de sus críticas, pero creo que se pueden encontrar características similares. Y creo que son características que deberíamos incorporar en nuestras críticas, o lo que pueden llegar a ser nuestras críticas. Y al hacer un análisis (infelizmente no exhaustivo) de los dos autores pude encontrar 3 características de la crítica.

Primeramente, se debe entender que no existe algo como “crítica pura” o más claramente “crítica desinteresada”. No existe algo como “criticar por criticar”, toda crítica, todo ejercicio de critica siempre tiene un interés, un propósito, una finalidad. Al criticar se busca, por lo general, acabar con los argumentos contrarios ya sea mostrando sus contradicciones, sus malas bases, sus falacias etc. Siempre existe la búsqueda por un efecto en el adversario. Lo más cercano a una crítica pura (que puedo pensar) serían los trabajos escritos del colegio donde se evalúa la posición frente a los argumentos de un autor. Y ni siquiera acá la crítica es pura pues existe el pensamiento, así sea bien al fondo de las mentes, de que, entre mejor posición frente al argumento, entre más contradicciones y falencias se encuentren, la nota será mayor. Así que el incentivo de la nota inconscientemente elimina la posibilidad de que la crítica sea pura en este caso. La crítica no tiene por qué ser pura, ella se alimenta de lo considerado “impuro” pues al querer demostrar que las ideas (o argumentos) propias son mejores o desvelar coherencias/incoherencias en ideas contraías, genera una formación mejor fundamentada.

Y para no dejar lo que a primera vista puede parecer un engaño Kant en “Crítica de la razón pura” no hace ninguna crítica pura. Kant tiene todo un proyecto nuevo para la filosofía que comienza con este libro. La filosofía como juez para determinar los límites del conocimiento y por lo tanto la legitimidad de las ciencias demuestra el profundo interés que tenía Kant de cambiar o que era la filosofía hasta entonces, luego no es una crítica pura.

La palabra “pura” parece estar cargada de connotaciones positivas, como si puro significara “mejor” e “impuro” peor. Asociar “pureza” e “impureza” a la crítica, creo yo, es un error muy grave ya que no debería verse como algo negativo que la crítica este llena de intereses particulares o generales, si no los hubiera, no habría discusión. Y de hecho creo que el querer que una crítica sea “pura” es un intento de escudar la opinión ante la contra-crítica, como si no se pudiera cuestionar esa crítica por ser “pura”. O que tuviera mayor validez por ser “pura”.

En fin, lo que digo es que habiendo discutido lo anterior ni siquiera deberíamos decir que la crítica es “impura”, simplemente hay que eliminar esa asociación.

Después de aclarar esta primera característica, que además creo que es la más fácil de entender y de aplicar, viene la segunda y probablemente la que requiere de mayor esfuerzo. Algo que tanto Kant como Marx lo tienen muy claro es que toda crítica debe ser endógena. Mejor dicho, todo ejercicio crítico debe hacerse desde adentro y no desde afuera. Entendamos mejor recordando los trabajos de los dos autores.

Es evidente que detrás de todas sus obras hay un gran trabajo de investigación; un trabajo exhaustivo, rumiante y detectivesco. Las ideas de Kant de obtención de conocimiento a priori y a posteriori a través de lo sensible que nos da el contenido y el y racional que nos da la forma no salió exactamente de la nada. Un poco más claro, creo, es el trabajo de Marx como primer crítico de la Economía Política apoyándose en los economistas de su época (principalmente Adam Smith y David Ricardo, pero leyó muchos más). Solo conociendo sus bases y su estructura pudo mostrar algunas de sus contradicciones. Más allá de estar de acuerdo o no con sus ideas, debe reconocerse que el barbudo hizo su tarea de aprender y analizar lo que iba a criticar.

Ni Kant criticaba a la filosofía desde la posición de un matemático ni Marx criticaba a la economía desde la posición de un químico. Los ejemplos dados solo están para ilustrar que para poder hacer una crítica uno debe estar sumergido en la materia que se va a criticar; investigar sus bases, su historia, su actualidad, sus categorías etc. Algo que puede resumirse en: “No hables de lo que no sabes”.

Lamentablemente este segundo aspecto es tal vez el que genera más problemas. Se tiene la idea de que necesariamente se tiene que ser un experto para si quiera opinar sobre cualquier tema para que sea una opinión válida. Una de las falacias argumentativas más usadas me atrevo a decir: el ad hominem. Si hacer una crítica sin conocimiento previo (o vago) de la materia es un extremo que hay que evitar pues el exigir que la gente sea experta en la misma materia para que su opinión tenga un mínimo de validez también es un extremo que se debe evitar. El hecho de no ser un total experto en la materia no evita que se llegue a conclusiones validas, pero este problema es más complejo y hay que continuar con el último aspecto de la crítica.

He dicho que la crítica no es desinteresada y que debe haber un trabajo para que tenga coherencia y validez en sus argumentos. Si pensamos que la primera característica mencionada tiene que ver con el propósito de la crítica o su idea y el segundo con su preparación, la tercera característica seria entonces su realización. Me refiero a que la última característica que debe tener la crítica es que debe ser pública.

Si hay siempre un propósito detrás de una crítica entonces debe haber también una acción que lo ponga a la vista de todo el mundo. Si solo se quedara en las ideas o solo estuviese en un espacio privado pues puede que no tenga ningún efecto real. Es supremamente importante que un ejercicio critico sea visto pues el solo hecho de estar presente, visible genera ya efectos en los lectores o aquellos a quienes va dirigida esta crítica. Este primer impacto puede generar gusto o disgusto, pero lo importante es que haya una consecuencia; se comienzan debates se generan opiniones, las personas comienzan a investigar etc. Claro que, este escenario puede sonar un poco fantasioso, pero estoy seguro que al ver cosas que cuestionen y/o critiquen por lo menos genera cierto tipo de reacción; ahora que lo subsecuente a esto sea un debate de calidad (que sea más que solo opiniones vacías e insultos) esa es la parte en la que hay que trabajar.

Y para ilustrar mejor estos tres puntos es necesaria la ayuda de un ejemplo histórico, el cual curiosamente también es de origen germano: Martin Lutero. Examinemos como cumple con las tres características ya mencionadas.

Primero, el solo nombre que le fue dado a su movimiento (la reforma protestante) nos puede dar una idea de que Lutero tenía un propósito muy claro: reformar la institución católica de la cual él era parte. No quería solo investigar sobre lo que él consideraba incoherente o hasta absurdo, Lutero quería cambiar estas contradicciones para mejorar a la iglesia basado en sus investigaciones. Podemos decir fácilmente que la crítica de Lutero tenía un interés que era su motor: su deseo de reforma.

Segundo, Lutero era un monje además de profesor en Teología lo cual garantizaba un estudio exhaustivo y rumiante de las enseñanzas de la Biblia además de conocer cómo funcionaba la institución católica después de sus viajes a Roma. Durante su vida estudió la base de la religión católica y en eso baso sus críticas. Podemos concluir que la crítica hecha fue siempre endógena y que ciertamente alguien que no haya vivido como monje y se haya graduado en teología (además de enseñarla) no podría haber llegado a las mismas conclusiones a las que llegó Lutero.

Y si ha habido un ejercicio público de la razón fue el de Lutero fue el de la publicación del “Cuestionamiento al poder y eficacia de las indulgencias” (o las 95 tesis) en la puerta de la iglesia del palacio de Wittenberg. En la puerta de la iglesia donde todos podían ir a “leerlas” (considerando la gran tasa de analfabetismo de la época). Sus investigaciones se manifestaron al publicar eso en un espacio público. Indudablemente su crítica generó un gran debate que terminó con la fragmentación de la iglesia cristiana y aunque puede que no haya sido su deseo (o si) el efecto de su crítica fue enorme.

Podría hasta decir que cuando uno sigue estas tres características, el efecto es tan poderoso que se pueden dividir altas instituciones, pero creo que seria exagerar demasiado. Lo que si es importante es tener claro cómo hacer una crítica o por lo menos como no hacer una crítica. Si algo podemos sacar de Kant, Marx y Lutero es su método y su claridad al ahora de hacer este tipo de ejercicios. Aspectos que tal vez nos hacen falta muchas veces y que depende de nosotros si decidimos aplicarlos o no. Tal vez nos sorprendamos al entender estos tres puntos.

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